15 feb. 2010

SAN VALENTIN Y PINGÜINOS








El Pasado Domingo, día de San Valentín, Bekele tenía pensado, salir a hacer una tirada larga ya que está muy cerca el Maratón de Barcelona y quería probar a hacer unos 30 kilómetros para ver como iba a reaccionar el cuerpo. (al final nos salieron 31.500)



Mientras me lo contaba en nuestra jornada de los viernes, ese viernes hicimos unos 12 kilómetros, le dije que seguramente le iba a acompañar ya que hay otro refrán nuestro que dice que para que me lo cuenten, lo cuento yo y así fué



Impresionante el frío que nos esperaba a las 9,30 de la mañana cuando quedamos los dos, aunque parecía que el sol iba a salir y que toda la ropa de invierno nos iba a sobrar, nada más lejos de la realidad.



Nada más salir, mientras todavía íbamos por las calles del pueblo, nos entró la risa ya que quedaban hielos del anticongelante que llevaban en el cuerpo la gente que participó en las carrozas del carnaval y que no se había deshecho durante toda la noche.



Decidimos empezar a correr al pasar la Cooperativa de Aceite para calentar directamente sobre tierra y desde allí, cogemos el camino que nos lleva directamente a Bañuelos, una finca que ya os hemos enseñado en muchas otras ocasiones de la que sobre todo destaca la belleza de sus paisajes y la cantidad de agua y arroyos que la surcan por todos los lados y sobre todo este año, que con la cantidad de agua ha caído, están manando todas las fuentes y arroyo como si estuviésemos en el Norte.



Los primeros kilómetros los utilizamos para comentar cuál ha sido la comparsa que más nos había gustado de los carnavales y comentar lo bien o lo divertido que iban “fulanito” o “menganito” con el disfraz que llevaba y sobre todo el frío que habían pasado o la “Noche Toledana” que nos toco. (mi coche por la mañana parecía un congelador viejo, lleno de escarcha por todos lados)



Sin darnos cuenta y entre risas nos encontramos en el carreterín del borril, en las casas de Bañuelos. A partir de aquí se acaba la civilización y no nos encontraremos más casas en nuestro recorrido hasta que volvamos a salir al Palacio de Ventosilla. (estamos hablando de que nos metemos en el monte bajo durante unos 10 o 12 kilómetros hasta que nos podamos cruzar de nuevo con algún coche).



Mientras vamos descendiendo por el borril, lo primero que nos sorprende es la cantidad de agua que lleva el arroyo que cruza la finca, que gracias a que pusieron un puente cuando arreglaron el camino, podemos pasar sin tener de mojarnos los pies, ya que cuando lo atravesábamos antes de que fuese arreglado e íbamos subiendo en bici es el típico arroyo donde metes el pie hasta el tobillo cuando das la pedalada.



Vamos siempre disfrutando del paisaje y comentando las huellas de corzos y jabalíes que nos estamos encontrando durante todo el recorrido y sobre todo que gracias a estas lluvias, parece que vamos por una pista de atletismo ya que según pisamos, el terreno cede un poco, cosa que nuestras articulaciones agradecen en todo momento, sobre todo con la acumulación de kilómetros que vamos a tener al final del recorrido.



Esta ruta tiene un gran punto de inflexión, ir hasta el Palacio, 90% cuesta abajo y caminos blanditos de tierra y a partir de aquí, unos 15 kilómetros de la “Carretera de Ventosilla” para los que no la conozcan, es la CM 4009 que para los que somos de la zona es la Carretera de la Puebla (zahorra con pegolán, ya que los vecinos de Polán estamos cansados de que pase el camión de los parcheos y guarreos y por favor, que nos hagan la carretera nueva ya). Lo siento por la proclama pero es que creemos que es la carretera peor conservada de toda Europa, son tantos los baches que tiene que puedes elegir si pillar el de la derecha o el de la izquierda.



Pasado el párrafo de “proclamas” continúo con nuestro día de running. Antes de llegar al Palacio decidimos hacer nuestro pequeño avituallamiento ya que lo que nos queda a partir de aquí es el duro asfalto.



Vamos comentando que el frío cada vez es mayor y que no se nos pasa ni en las cuestas arriba así que manos a la obra y a por la primera cuesta ya que desde aquí todo el recorrido es cuesta arriba. Al poco tiempo, le doy un toque a Bekele ya que a unos 200 metros de nosotros se nos cruzan por la carretera cuatro Jabalíes pequeños, cosa que nos deja un poco perplejos y estamos un poco alerta por si pasa la Madre en cualquier momento. La broma que le digo es que como esto siga así vamos a tener que sacarnos la licencia de caza también para poder correr, ya que la última vez que estuvimos corriendo por aquí se nos cruzaron dos Corzos y eso que la zona nuestra ha sido siempre zona de Caza Menor (Paloma, Perdíz, Conejos y Liebres)y nunca habíamos visto este tipo de animales.



Mientras comentamos la jugada, vamos mirando el cronometro y haciendo nuestros cálculos mentales de cuanto tiempo tardaríamos en hacer el maratón. Al final de la jornada, hemos empleado unas dos horas y cuarenta minutos aproximadamente y unos dolores de articulaciones por haber subido por la carretera que todavía duran mientras escribo esta crónica y hemos conseguido durante todo el recorrido tener un buen feeling de cara al maratón de Barcelona ya que hemos acabado con un buen ritmo y los dolores han sido por la carretera y no por los kilómetros.



Un saludo y hasta la próxima

ANTONIO