28 abr. 2014

“El Desafío Lurbel” el calar de Río Mundo


El Pasado 27 de Abril, Samu, Javi, Pepe, Txule y yo (Antonio) nos dirigimos a la localidad de Riopar (Albacete) para disputar el II Trail de Montaña “El Desafío Lurbel” el calar de Río Mundo.
Como la salida era a las 8:00 de la mañana, nos desplazamos tranquilamente el día anterior para poder coger los dorsales, ver el ambiente que había en la Plaza del Ayuntamiento, escuchar las charlas técnicas que la organización había preparado, saludar a conocidos y porque no…. también dar una vueltecita por el pueblo que en ese momento tenía un gran ambiente, tanto de corredores como de familiares que se habían desplazado con estos también a disfrutar de este evento.
A las 7:45 nos hacían en control de material, en este caso, sólo Chubasquero y Agua y a las 8:00 como un reloj salimos los corredores dispuestos a afrontar este gran desafío.
A primera hora de la mañana hacía un poquito de fresco, pero enseguida que enfilamos la primera cuesta a la altura del segundo kilómetro enseguida empezamos a quitarnos los cortavientos para poder afrontar las primeras subidas sin tener que preocuparnos por el calor.




En seguida empezamos a dirigirnos hacía la base de la subida al pico del “padroncillo”, el primer pico importante de los que vamos a subir y….. Sorpresa, hay dos pasos en los que la organización ha puesto una línea de cuerda para que podamos pasar sin problemas, pues tenemos que pasar uno a uno por este punto y el riesgo de caída es muy importante, ya que las piedras estaban resbaladizas y no había muchos puntos donde poder poner las manos para poder tener una buena sujeción. La adrenalina se pone por las nubes pero una vez que pasamos este punto, enseguida vemos como poco a poco nos vamos aproximando hacia las antenas de televisión, punto que nos indica que hemos conquistado por fin la cumbre de este primer puerto que tras un sencillo descenso, por un camino forestal enseguida nos desvían hacia una senda mucho más divertida donde nos tenemos que emplear a fondo con los talones y derrapar en todas las curvas pues el terreno tenía arena y gravilla suelta. No obstante, es muy divertida y una vez pasado este punto, enseguida nos encontramos con el primer avituallamiento.
Tras reponer fuerzas y beber un poco de agua, una senda entre pinares nos va bordeando por toda la zona donde se encuentra el nacimiento del rio mundo, pero esta vez, la organización no nos ha llevado por el nacimiento, pero esto no le merece ningún descredito al resto de los paisajes por los que nos han llevado.
Desde este punto  nos dirigimos hacia el segundo pico importante de la ruta, el llamado “Tenada de los Pastores”, en este punto como íbamos todos juntos  teníamos que ir andando, además de que la inclinación que tenía el terreno no invitaba nada más que a tomártelo con tranquilidad y esperar a que el ascenso terminase para poder empezar a intentar correr un poco más.



Una vez que terminamos este ascenso nos encontramos con un descenso a través de una senda donde aprendimos todos a dar saltos, girar tobillos, bordear ramas durante unos 4 kilómetros aproximadamente y a partir de este punto, llegamos al kilómetro 21 donde estaba el segundo avituallamiento a la altura “Casas de Noguera”. En este punto es donde al ver los impresionantes chorros que salían de los manantiales donde nos pusieron el mismo tuve que beber más agua de la cuenta y es donde empecé a sentirme un poco mal. Aun así, conseguí llegar hasta el kilómetro 27 donde le dije a Jesús que no me encontraba bien y que prefería dar media vuelta por el camino recorrido y volverme hasta el pueblo. No obstante a pesar de esto, me salieron 33 kilómetros en el GPS. Me bajé con unos “Andarines” que venían desde Alicante a realizar la prueba para nos bajar sólo y deje a Jesús  que continuase con el Desafío hasta el final. Me jorobo que al cabo de unos kilómetros y gracias al Ibuprofeno que me había dado Jesús me encontraba bien, pero ya era demasiado tarde como para volver a remontar lo andado y además luego los demás me dijeron que era lo mejor que había hecho, pues a partir de Riopar Viejo era otra carrera no de montaña sino de escalada. Llegue al pueblo cuando estaba entrando el segundo clasificado y me fui rápido a ver al resto de compañeros como iban entrando en Meta, primero Samu, al que le dio mucha alegría verme y lo que le grite para que consiguiera acabar la última subida, luego Pepe,  Javi al cabo de un rato por fin veo aparecer a Jesús con una sonrisa de oreja a oreja tras 8 hora y media de carrera.

Muy buenas sensaciones y por supuesto, otro reto al que tengo que volver para terminarlo.


ANTONIO LOPEZ


16 feb. 2014

BIKILAMANJARO TRAIL NOEZ


Hoy de nuevo en los caminos, esta vez ruta por el término de Polán y con nuevos compañeros, Gregorio y Mario, que junto a Samuel, Javi y Antonio partimos con  la idea de hacer 3 horas corriendo  y disfrutando de una muy buena mañana, aunque los caminos estaban un poco pastosos y con muchos charcos, Samuel no dejo uno sin pisar ya que le gusta probar que sus Cascadia siguen enteras.

 

 La ruta al final nos salió por 26 km en 2 horas y 49 minutos  con muy buenas sensaciones y empezando a cargar algo más las piernas ara los retos que nos esperan en El Desafío Lurbel en Riopar (Albacete) y el Maratón Alpino de Madrid, junto al circuito  Green Running Trail Series de Toledo, esperamos que para próximos entreno empiecen a unirse al grupo Ángel, Pepe y Rafael.


 

11 nov. 2013

III MEDIA MARATON CIUDAD DE CUENCA (HOZ DEL HUECAR) 3-11-2013



El domingo 3 me fui a Cuenca a participar en la Media Maratón Ciudad de Cuenca ( Hoz del Huecar).
Me habían hablado muy bien de ella y , la verdad, me llamaba mucho la atención hacer esta prueba, ya que se realizaba en un circuito mitad asfalto mitad arena por  una senda al lado del río Júcar, los únicos inconvenientes que tenía era, por un lado, la distancia hasta Cuenca, dos horas de ida y otras dos de vuelta y, por otro, la cercanía del maratón de Ciudad Real, que había realizado hacía 15 días, pero, por una parte, la prueba era a las 11 por lo que podría llegar con tiempo suficiente para recoger el dorsal y calentar sin tener que madrugar excesivamente y, por otro, las piernas las tenía bastante recuperadas del maratón, ya había salido varias veces, así que me decidí a hacer la carrera.
A las 7:30 salíamos de Polán, esta vez iba acompañado por mis padres, y tras un viaje marcado por la niebla, llegamos a Cuenca sobre las 9:30. Allí tuvimos alguna dificultad para aparcar, pero pronto resolvimos el problema,  incluso tuvimos suerte y dejamos el coche bastante cerca de la meta.
La salida y la meta estaban situadas en sitios distintos, la meta estaba en la parte baja de la ciudad, junto a un polideportivo, mientras que la salida estaba en la parte alta de la ciudad , pasado el casco histórico, en “el mirador”, con unas vistas impresionantes.
Una vez cambiado y preparado, en el polideportivo situado en la  linea de meta, me dirigí a la salida. La organización había dispuesto autobuses para llevar a los corredores, pero yo decidí subir corriendo y aprovechar para calentar, allí debía recoger el dorsal y dejar la ropa en una furgoneta que la organización había puesto como ropero para trasladar después la ropa a meta. La verdad es que según iba subiendo me iba arrepintiendo de no haber cogido un autobús, llegué sudando a la salida, y con un buen calentón, debido a los grandes desniveles que había, pero me vino bien para  la prueba.
Una vez recogido el dorsal y dejada la ropa, me dispuse a empezar la prueba.  Esta vez salí de los primeros, no por gusto, sino por obligación , ya que llegué algo tarde a la salida y no pude ir muy atrás.
Con una temperatura muy agradable para correr, las previsiones marcaban algo de lluvia que no se produjo, empezó la prueba. Los primeros 4 km son todos de bajada, con  bastante gente animando en los primeros momentos de la prueba, así con ritmos de 4 minutos, estos 4 km son muy cómodos, con unas grandes vistas, daba gusto ir bajando hacia el río. Una vez acabados estos primeros km llegamos al río y por ahí, en una senda  a lo largo de los márgenes del Jucar, empieza un recorrido que merece la pena disfrutarlo, en el que hay tramos llanos, tramos de subida y tramos de bajada y en los que siempre encuentras a gente animando el paso de los corredores. En esta parte el recorrido es un circuito de unos 15 km, de asfalto y tierra, siempre bordeando el río y que, a medida que van pasando los km., las piernas van pesando. Hay unos cuantos tramos en los que la carrera se endurece bastante y por momentos se hace dura de verdad. Hasta el km 10, las sensaciones eran geniales y pese a la pesadez de las piernas que arrastraba del maratón, todo iba bien, alrededor de 4.30 pese a las constantes subidas y bajadas. La segunda vuelta al circuito se hace más dura, ahí   ya iba  bajando el ritmo, aunque no demasiado, ahora los ritmos eran de 4:40 – 4.50 llegando a 5 y algo. El problema de este recorrido es que hay tramos muy estrechos en los que apenas caben dos personas, incluso algunos con subidas y bajadas muy pronunciadas y curvas muy cerradas con algunas piedras, que dificultan mucho el correr con ritmos uniformes y con seguridad en la pisada. En estos tramos el ritmo bajaba bastante, aunque luego había también grandes rectas en las que podía recuperarme y regular más el ritmo de carrera.
De esta forma, tras haber realizado 18 km.,en los cuales daba gusto correr, siempre al lado del río y rodeado de magníficos paisajes, nos encaminamos hacia meta ya en la ciudad.
Este año, en las carreras que he realizado, en los últimos km he ido algo escaso de fuerzas, pero en esta ocasión aún me sentía fuerte e intenté ir lo más rápido que mi condición física me permite, de hecho, iba alcanzando a corredores, cosa que no había podido hacer en otras  carrreras.
Camino de la llegada, en el km 19,5, vi  al fondo algo con lo que no contaba en absoluto, un tramo de escaleras prácticamente vertical. No sin dificultad, superé las escaleras y tras unos metros, bastantes, para recuperar las piernas, empecé a correr fuerte otra vez, hasta entrar en meta con un tiempo de 1:36:07, que tras haber realizado el maratón tan solo 15 días, antes me pareció un buen tiempo.
La organización muy buena, además con una gran bolsa del corredor, medalla conmemorativa incluida, y la gente se vuelca bastante con esta carrera con tramos muy animados.
Una gran carrera para disfrutarla, muy bonita y que puede ser dura, que recomiendo a todo el mundo, lo malo el largo camino de ida y vuelta que hay hacer para correr.

Roberto.

XVIII MARATON DE CIUDAD REAL

XVIII MARATÓN DE CASTILLA LA MANCHA – QUIXOTE MARATÓN (CIUDAD REAL, 20-10-2013)

Y van tres. 
Ayer hice el Maratón de Castilla – La Mancha. Es una carrera sobre un circuito de 21 km al que se le dan dos vueltas, en la que al mismo tiempo se realiza una media maratón y una carrera de la mujer, que sale media hora más tarde.

En principio es una carrera llana propicia para hacer marca, y esa era la intención.
La prueba comenzaba a las 9:30 de la mañana, así que salimos de Polán Inma y yo a eso de las 7:30, para llegar con tiempo suficiente para dejar las cosas en el guardarropa y calentar un poco.
Aunque las predicciones meteorológicas nos decían que llovería, la mañana era perfecta para correr, sin sol y con una buena temperatura que permitía correr cómodamente.
Como ya he dicho, la idea era intentar hacer marca, me había propuesto estar por debajo de 3h:30min. y con esa intención salí, de hecho, cuando ya nos colocamos en carrera, los tiempos que iba marcando durante la primera media estaban entre 4:40- 4:55, dependiendo del perfil, tampoco quería ir más rápido, porque 42 km se hacen muy largos.
En la primera media todo fue bastante bien, buenos tiempos de paso, acompañado siempre de algún grupo, de córdoba, madrid, ciudad real, en fin, se iba haciendo ameno, pero, poco a poco, me daba cuenta que todos esos grupos iban a hacer la media maratón, de hecho, para correr el maratón solo éramos 300.
Una vez que vi el recorrido en la primera vuelta, me di cuenta que la carrera iba a ser diferente a como había pensado.

Es un recorrido feo para correr, con muchos tramos de carretera para ir de Ciudad Real a Miguelturra, con muchos tramos en polígonos en los que no hay nadie animando ni viendo la carrera, incluso dentro de Ciudad Real, parecía que no se estaba celebrando ninguna competición, la gente esta a lo suyo, salvo en zonas muy concretas como la entrada hacia la meta. Los coches pasan a tu lado y a los corredores nos hacen un pasillo con conos de unos dos metros de ancho para pasar, mientras la ciudad hace su vida, si en lugar de ir por la carretera hubiéramos ido por las aceras entrenando, hubiera dado igual. En Miguelturra , quitando los tramos de los polígonos, la gente si anima, me resultó curioso que hacen grupos de gente en los que hacen comida y se juntan en la calle para animar a los corredores y en la plaza del ayuntamiento, hay megafonía para animar y para nombrar a los coredores que va pasando. La asistencia a los corredores en carrera es muy escasa. Acostumbrado a correr el maratón de Madrid en el que hay multitud de asistentes en patines y bicicletas con vaselina, reflex, frío, glucosa, etc... que están pendientes de los corredores en todo momento, aquí ademas de haber pocos asistentes, estos no tenían nada de todo esto, algo que en un maratón, considero que es fundamental .A todo esto hay que añadir la falta de corredores, a partir de la media, solo quedamos los 300, si 300 espartanos, no se veían corredores ni por delante ni por detrás, y cuando los veías estaban demasiado lejos para intentar si quiera intentar juntarse a ellos, suerte que en el 22 nos juntamos otro espartano y yo casi desesperados por intentar hacer grupo, aunque al final se quedó en pareja, pero que gracias a ello lo pudimos llevar mejor.


En cuanto a la carrera en si, todo iba más o menos dentro de lo previsto hasta el km 30, los tiempos de paso habían subido un poco, pero aún estábamos en torno a los 5 min. segundo arriba, segundo abajo, por lo que iba en el tiempo previsto. A partir de este km el gemelo derecho empezó a darme guerra, de vez en cuando me pinchaba y hacía amagos de subirse, en ese momento le pedí a uno de los pocos asistentes de carrera reflex, frío, o algo para el gemelo, pero mi sorpresa fue que no llevaba nada, ahí me di cuenta que lo pasaría mal hasta meta, era el km 31. Desde este punto tuve que ir bajando el ritmo poco a poco, aquí ya supe que no podría hacer la marca prevista, cuando me encontraba mejor intentaba subir el ritmo, pero el gemelo volvía a amenazar y aunque de resto iba bien, no podía permitirme correr más rápido por miedo a sufrir algún calambre fuerte que me impidiera terminar dignamente la prueba.
Los siguientes kilómetros serían de sufrimiento progresivo, el gemelo cada vez me dolía más y no podía hacer nada por evitarlo, a todo esto se sumaba la soledad de no tener compañía, ya que en el 36 ya no podía seguir a mi compañero y tuve que realizar los últimos 6 km solo, que se hacían cada vez más duros.

Poco a poco, lejos ya de preocuparme por el tiempo, fui acabando con los kilómetros con la única idea de terminar lo mejor posible, y al igual que en Alcázar, me puse la camisa verde para hacer los dos últimos Km con ella puesta. Así, por fin vi la recta de meta y aquí sí, con la gente animando, te creces y terminas una maratón que se me hizo muy, muy dura y no por su perfil precisamente.

Es una carrera que se hace larga , muy larga y dura, y a pesar de ser bastante más llana que Madrid, eso sí con muchos falsos llanos que pican hacia arriba y joden bastante, terminé en 3:44:22, a 5:19 el km, cinco minutos por encima que en Madrid, muy lejos de la marca que tenía prevista, pero bueno un maratón es imprevisible y pueden suceder muchas cosas a lo largo de la carrera que pueden determinar el rendimiento al final de la misma.

En esta ocasión no fueron las cosas como yo pensaba, pero tampoco estuvo tan mal, eso sí, no creo que vuelva a correr este maratón.
Ahora toca descansar y empezar a pensar en Madrid.


Roberto


3 may. 2013

CRÓNICA MARATÓN ROCK´N ROLL MADRID (28-4-2013)

                                                                              
 
                                  Roberto Tante Vera

Y por fin llegó el gran día. Un año y una semana después de terminar mi primer maratón, volví a Madrid para quitarme la espinita que tenía clavada desde aquel día, al no poder terminar como me hubiera gustado.

Ha sido un año difícil, con lesiones, sin tiempo para entrenar lo suficiente, pero bueno la última prueba en la media de  Valdemoro (1h:30`),hace 15 días, me hizo ser optimista y al final valió la pena.

El día empezó pronto, la carrera era a las 9 , por lo que a las 5:30 ya sonaba el despertador. Este año además de Inma, me acompañaron mis padres y Noemí, una prima de Inma que vino a pasar el fin de semana desde Tenerife. Con todo este apoyo, ¿quién no se motiva para una carrera?.

Las previsiones climatológicas no eran muy buenas, frio y lluvia para el domingo, pero una vez que salimos a la calle, parecía que no va a hacer tanto frío como preveía.

A las 6:45 salimos para Madrid, una vez allí, pensando que en los alrededores de la salida será difícil entrar en algún bar, decidimos tomar el café de rigor en la Plaza Elíptica, donde habíamos aparcado y una vez listos cogimos el metro hacia Colón.

Allí nos separamos, mis padres, Inma y Noemí se dirigieron hacia el primer punto de encuentro en la carrera, Cuatro Caminos, y yo me fui a la salida.
                                                                      

 

Sin mucho tiempo, busco mi cajón, caliento un poco, preparo el GPS que me prestó Antonio, al que desde aquí se lo quiero agradecer, ya que me ayudó muchísimo durante toda la carrera y a esperar la salida.

No tengo que esperar mucho, antes de empezar un minuto de silencio por las víctimas de Boston y poco a poco se va moviendo la inmensa cantidad de corredores, al poco tiempo paso por la salida y a correr.

Este año decidí regular todo lo posible desde el inicio, en principio el objetivo era terminar, ya que no había podido entrenar demasiado, pero claro, siempre hay en mente un objetivo más ambicioso y ese era terminar en 3:30 si se podía, de todas formas intento conseguir un ritmo de carrea de 5`. Al principio es difícil, somos demasiados, pero tampoco me preocupa. Mirando los tiempos de paso casi cada kilómetro veo que voy cumpliendo, segundos arriba segundos abajo.

A los 5 kilómetros más o menos se separan de nosotros los participantes del 10.000, nos saludan y nos animan, nos despedimos de ellos y seguimos hacia delante.

Van pasando los kilómetros y de momento esta parte de la carrera se disfruta, la gente en las aceras, los grupos tocando cuando pasas, la cantidad de corredores, todo esto hace que realmente se disfrute corriendo. De esta manera voy llegando al kilómetro 13,rotonda de Cuatro Caminos, primer punto de encuentro con mi gente, además, aquí quiero saludar al batería del grupo que estaba allí, pero su música me tapa y resulta imposible, unos metros más delante están los míos, fotos de rigor, ánimos, inyección de moral y para adelante, la próxima vez nos veremos en Sol.
 
                                                                      

 

De momento todo va perfecto, aunque voy un poco más retrasado de lo que tenía previsto, todo va bien, un par de minutos arriba o abajo no me importan hoy. Los siguientes 5 kilómetros se me pasan volando, las fuerzas están intactas y queda poco para llegar a Sol, con ese ambientazo y los míos esperándome allí.

Así llegué a Sol, como siempre ambientazo, gente, gente y gente animando, impresionante, aquí busco a mi gente y ahí los veo, más ánimos, más fotos, la moral por las nubes, y a seguir corriendo. La próxima vez que nos veamos será casi en meta en el kilómetro 41, si consigo llegar allí todo estará hecho.

La media maratón está a la vuelta de la esquina, hoy la carrera se me está haciendo corta, pero el año pasado a estas alturas iba más rápido y también estaba bien de fuerzas, así que sigo regulando y procuro no caer en la euforia de tirar más de lo debido, para ello el gps me está ayudando bastante.

Kilómetro 21, media maratón, a partir de aquí todo es una incógnita, este año la tirada más larga que he hecho ha sido esta distancia, y solo en carrera tres veces, pero de momento hay fuerzas. Tengo calculado que con garantías llegaré al kilómetro 30, o quizás algo más, y que a partir de ahí ya habrá que contar con el orgullo, el amor propio, la capacidad de sufrimiento pero para eso aún queda tiempo.

En el kilómetro 23 me encuentro con la “marea verde toledana” y estoy un tiempo con ellos, ellos me cuentan que van a 3:40, yo quiero ir a 3:30, aunque ya me empiezo a dar cuenta que será difícil, pero quiero intentarlo así que tras un tiempo con ellos me voy despacio hacia delante             
                                                                 

 

Poco a poco me acerco a la Casa de Campo, aquí me lesioné el año pasado por lo que la entrada, en pendiente y en curva hacia la derecha, la hago casi andando, todo va bien y pienso que este año será distinto al pasado. El recorrido por la Casa de Campo es llevadero y agradable, aquí intento recuperar algo de tiempo, pero me doy cuenta que voy más cansado de lo que la cabeza me dice, así que no fuerzo más y sigo con mi ritmo de 5 – 5:10. Llegamos al final de la Casa de Campo, una dura cuesta que hace temblar las piernas, con pasos cortos y regulando llegó al final, a partir de aquí apenas quedan unos 10 km, ¿quién no puede con 10 Kilómetros?.

Una vez superada la cuesta tenemos unos 5 kilómetros de bajada y llano hasta llegar al 37 y afrontar los últimos 5  que son duros de verdad.

Llegamos al 37 y el terreno empieza a picar hacia arriba, aquí ya empiezan a aparecer los primeros calambres, pero no se puede parar, si paras ya es difícil empezar a correr.

Hasta aquí han llegado las fuerzas, el resto hay que hacerlo con la cabeza, el corazón, el orgullo. Los últimos kilómetros de un maratón ya son duros de por sí, pero en Madrid esta dureza se multiplica.

Queda poco,y se ve tan cerca que parece que nada se puede interponer entre tú y la meta, pero sí, hay algo que se interpone, y es el kilómetro 40, ese kilómetro es infernal, llevamos 40 kilómetros corriendo, 3 horas y media y los últimos 3 subiendo sin parar y de pronto aparece el Everest ante nosotros, una pared de unos 600 metros, o eso me pareció, que no se acaban nunca, aquí los calambres ya son fuertes, pides que te echen potingues sin dejar de correr, el agua de las botellas es para las piernas en lugar de beberlo, y, poco a poco, ya sin apenas doblar las piernas para evitar el pinchazo definitivo sigo hacia delante.

¡Por fin! ¡ la Puerta de Alcalá! Kilómetro 41, aquí está mi gente, que me dan los últimos ánimos, me apoyan, me dan las últimas fuerzas,  intento sonreir para la foto, pero el dolor es fuerte y hay que hacer uno más. Poco a poco se ve la entrada del Retiro que da a la recta de meta. Apreto los dientes, ya estoy aquí en meta, lo he conseguido, queda la recta, la gente animando sin parar desde hace tiempo, aquí ya da igual el dolor, los calambres, los pinchazos, una vez aquí, solamente con los gritos de la multitud que se agolpa detrás de las vallas entras en meta, además el terreno pica hacia abajo, lo cual también ayuda.

Kilómetro 42, ahí están los arcos de meta, unos metros más y se acabó. Después de lo vivido el año pasado, estos metros son especiales, a pesar de los dolores, estos metros los disfruto, son sin duda los momentos más bonitos de un maratón.

                                                                                 


Mientras estoy entrando en meta, pienso en los que me han acompañado, Inma, mis padres, Noemí, que me han estado apoyando toda la carrera, que me han animado, que me han dado las fuerzas necesarias para terminar, sobre todo en ese último kilómetro terrible, en el que iba metro a metro para verlos una vez más antes de meta.

Por fin Meta 3H:40`:29”. Esta vez si he podido con Madrid, no esperaba hacer esta marca, pero las sensaciones durante la carrera fueron buenas, las lesiones no han aparecido y los calambres solo al final. Un gran día.

A partir de ahora queda descansar y pensar el cual será el siguiente.

Roberto.