11 nov. 2013

XVIII MARATON DE CIUDAD REAL

XVIII MARATÓN DE CASTILLA LA MANCHA – QUIXOTE MARATÓN (CIUDAD REAL, 20-10-2013)

Y van tres. 
Ayer hice el Maratón de Castilla – La Mancha. Es una carrera sobre un circuito de 21 km al que se le dan dos vueltas, en la que al mismo tiempo se realiza una media maratón y una carrera de la mujer, que sale media hora más tarde.

En principio es una carrera llana propicia para hacer marca, y esa era la intención.
La prueba comenzaba a las 9:30 de la mañana, así que salimos de Polán Inma y yo a eso de las 7:30, para llegar con tiempo suficiente para dejar las cosas en el guardarropa y calentar un poco.
Aunque las predicciones meteorológicas nos decían que llovería, la mañana era perfecta para correr, sin sol y con una buena temperatura que permitía correr cómodamente.
Como ya he dicho, la idea era intentar hacer marca, me había propuesto estar por debajo de 3h:30min. y con esa intención salí, de hecho, cuando ya nos colocamos en carrera, los tiempos que iba marcando durante la primera media estaban entre 4:40- 4:55, dependiendo del perfil, tampoco quería ir más rápido, porque 42 km se hacen muy largos.
En la primera media todo fue bastante bien, buenos tiempos de paso, acompañado siempre de algún grupo, de córdoba, madrid, ciudad real, en fin, se iba haciendo ameno, pero, poco a poco, me daba cuenta que todos esos grupos iban a hacer la media maratón, de hecho, para correr el maratón solo éramos 300.
Una vez que vi el recorrido en la primera vuelta, me di cuenta que la carrera iba a ser diferente a como había pensado.

Es un recorrido feo para correr, con muchos tramos de carretera para ir de Ciudad Real a Miguelturra, con muchos tramos en polígonos en los que no hay nadie animando ni viendo la carrera, incluso dentro de Ciudad Real, parecía que no se estaba celebrando ninguna competición, la gente esta a lo suyo, salvo en zonas muy concretas como la entrada hacia la meta. Los coches pasan a tu lado y a los corredores nos hacen un pasillo con conos de unos dos metros de ancho para pasar, mientras la ciudad hace su vida, si en lugar de ir por la carretera hubiéramos ido por las aceras entrenando, hubiera dado igual. En Miguelturra , quitando los tramos de los polígonos, la gente si anima, me resultó curioso que hacen grupos de gente en los que hacen comida y se juntan en la calle para animar a los corredores y en la plaza del ayuntamiento, hay megafonía para animar y para nombrar a los coredores que va pasando. La asistencia a los corredores en carrera es muy escasa. Acostumbrado a correr el maratón de Madrid en el que hay multitud de asistentes en patines y bicicletas con vaselina, reflex, frío, glucosa, etc... que están pendientes de los corredores en todo momento, aquí ademas de haber pocos asistentes, estos no tenían nada de todo esto, algo que en un maratón, considero que es fundamental .A todo esto hay que añadir la falta de corredores, a partir de la media, solo quedamos los 300, si 300 espartanos, no se veían corredores ni por delante ni por detrás, y cuando los veías estaban demasiado lejos para intentar si quiera intentar juntarse a ellos, suerte que en el 22 nos juntamos otro espartano y yo casi desesperados por intentar hacer grupo, aunque al final se quedó en pareja, pero que gracias a ello lo pudimos llevar mejor.


En cuanto a la carrera en si, todo iba más o menos dentro de lo previsto hasta el km 30, los tiempos de paso habían subido un poco, pero aún estábamos en torno a los 5 min. segundo arriba, segundo abajo, por lo que iba en el tiempo previsto. A partir de este km el gemelo derecho empezó a darme guerra, de vez en cuando me pinchaba y hacía amagos de subirse, en ese momento le pedí a uno de los pocos asistentes de carrera reflex, frío, o algo para el gemelo, pero mi sorpresa fue que no llevaba nada, ahí me di cuenta que lo pasaría mal hasta meta, era el km 31. Desde este punto tuve que ir bajando el ritmo poco a poco, aquí ya supe que no podría hacer la marca prevista, cuando me encontraba mejor intentaba subir el ritmo, pero el gemelo volvía a amenazar y aunque de resto iba bien, no podía permitirme correr más rápido por miedo a sufrir algún calambre fuerte que me impidiera terminar dignamente la prueba.
Los siguientes kilómetros serían de sufrimiento progresivo, el gemelo cada vez me dolía más y no podía hacer nada por evitarlo, a todo esto se sumaba la soledad de no tener compañía, ya que en el 36 ya no podía seguir a mi compañero y tuve que realizar los últimos 6 km solo, que se hacían cada vez más duros.

Poco a poco, lejos ya de preocuparme por el tiempo, fui acabando con los kilómetros con la única idea de terminar lo mejor posible, y al igual que en Alcázar, me puse la camisa verde para hacer los dos últimos Km con ella puesta. Así, por fin vi la recta de meta y aquí sí, con la gente animando, te creces y terminas una maratón que se me hizo muy, muy dura y no por su perfil precisamente.

Es una carrera que se hace larga , muy larga y dura, y a pesar de ser bastante más llana que Madrid, eso sí con muchos falsos llanos que pican hacia arriba y joden bastante, terminé en 3:44:22, a 5:19 el km, cinco minutos por encima que en Madrid, muy lejos de la marca que tenía prevista, pero bueno un maratón es imprevisible y pueden suceder muchas cosas a lo largo de la carrera que pueden determinar el rendimiento al final de la misma.

En esta ocasión no fueron las cosas como yo pensaba, pero tampoco estuvo tan mal, eso sí, no creo que vuelva a correr este maratón.
Ahora toca descansar y empezar a pensar en Madrid.


Roberto


1 comentario:

Gonzalo Quintana dijo...

Enhorabuena, me recuerda mucho a la maratón de Gran canaria que he corrido 4 veces. A doble vuelta y con unos 400 maratonianos. En la primera vuelta vas bien porque se hace una Media, pero en la segunda vuelta te quedas absolutamente solo y es desolador.